miércoles, 3 de junio de 2020

Estás jodido!

Los alrededores de mi pueblo están tejidos por un entramado de caminos de arena que sirven para comunicar las casas de campo, y para canalizar las aguas pluviales cuando es el caso. Antes de ayer volviendo de paseo por uno de esos caminos, que nosotros llamamos “rials”, vi de reojo que algo caía desde una de las encinas que pueblan sus márgenes. Me acerqué y ví en el suelo, moviendo las alas con desespero, un polluelo ya grande, de bonito plumaje azul.


El animal intentaba, en vano, subir al montículo del margen, y no viendo otra cosa que hacer para ayudarle, me acerqué y lo subí con cuidado hasta el montículo. Más cerca de su nido ya, pero lejos en cualquier caso lejos de poder alcanzarlo. Me quedé un rato pensando en cómo ayudar al apurado animal y mejorar su situación, pero no me quedó otra que dejar al pobre pájaro a su albedrío y nos fuimos.


Y yo pensé hacia mis adentros: “Estás jodido”.



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